¿DESCUBRIDOR O CHANTA?

Américo Vespucio.
AMERICO VESPUCIO
Américo Vespucio (en italiano Amerigo Vespucci[1] /a.m'e.ɾi.ɡo ves.p'ut.t͡ʃi/)
(
9 de marzo de 1451,[2] Florencia, Italia - 22 de febrero de 1512, Sevilla, España) fue un navegante italiano que trabajó al servicio del reino de Portugal y de la Corona de Castilla. Se le consideró el primer europeo en comprender que las tierras descubiertas por Cristóbal Colón conformaban un nuevo continente; por esta razón el cartógrafo Martín Waldseemüller en su mapa de 1507 utilizó el nombre de "América" en su honor como designación para el Nuevo Mundo. El relato a menudo fantasioso y contradictorio de sus viajes lo han ubicado como una de las figuras más controvertidas de la era de los descubrimientos.
Florencia
Grabado del casco de la ciudad de Florencia circa 1490.
Fue el tercer hijo de Nastagio Vespucci, un notario y acomodado comerciante florentino y Lisa di Giovanni Mini.[3] Su tío fue el ilustrado fraile dominico Giorgio Antonio Vespucci, dueño de una de las principales bibliotecas de la ciudad, quien tuvo a su cargo la educación del joven.[4] Giorgio había donado

en 1450 su colección de libros a la ciudad, y por la misma época había abierto
una escuela para los hijos de los aristócratas florentinos en su convento de San Marcos.[5] Allí formó al joven en las ciencias, especialmente en las enseñanzas
de Aristóteles y Ptolomeo sobre astronomía, cosmografía y geografía; en la lectura de los clásicos y particularmente en el dominio de la lengua docta,
el latín (en la Biblioteca Ricardiana de Florencia existe un pequeño códice de su autoría, titulado Dettati da mettere in latino, escrito en ese idioma). Américo adquirió una predilección por Virgilio, Dante y Petrarca.[6] Los escritos del viajante Marco Polo también ejercieron una marcada influencia en la curiosidad
e interés de Américo por nuevos horizontes.[7]
La familia Vespucci pertenecía al selecto círculo de amistades de los Médici de Florencia, y sus miembros formaban parte en general de una élite culta.[4] Como prueba de la sólida posición financiera del clan, Nastagio encargó al famoso pintor florentino Domenico Ghirlandaio un retrato de familia que ocuparía una pared de una iglesia construida por otro miembro de los Vespucci en 1483. En ese momento Américo tenía 19 años de edad.[4]
Dibujo de la ciudad de París hacia fines del siglo XV.
En 1478 la enérgica reacción de los Médici a la Conspiración de los Pazzi precipitó el enfrentamiento de Florencia con el papa Sixto IV y causó la guerra con Nápoles. Dado el desorden reinante, Lorenzo el Magnífico decidió enviar un embajador permanente a la corte de Luis XI en París con el fin de estrechar alianzas contra el enemigo común. Eligió para ello a Guidantonio Vespucio, otro de los tíos ilustres de Américo. Éste, que entonces tenía 24 años, asistió a su pariente en rol de giovane (criado y secretario personal).
Francia se hallaba inmersa en varias guerras e intrigas políticas contra sus rivales y enemigos y la actividad diplomática de los Vespucio fue muy intensa. Allí prosiguió sus estudios avanzados, aprendió las sutilezas de la negociación y escribió muchos reportes a la Signoria sobre sus actividades, que se encuentran preservados en el Archivio di Stato de Florencia. Luego de la firma de la paz con Nápoles y de la normalización de relaciones con el Papado, tío y sobrino regresaron a Florencia en 1480.[8]
La fortuna de los Vespucio estaba en lenta decadencia desde hacía décadas y su padre veía en Américo al emprendedor que salvaría el destino de la familia; quería que el joven se dedicara exclusivamente a los negocios del clan;[9] finalmente consiguió que desistiera de estudiar en la Universidad de Pisa y, gracias a las gestiones de Guidantonio, que se empleara en cambio en Florencia, a las órdenes de Lorenzo di Pierfrancesco de Médici y su hermano Giovanni. Trabajó para ellos durante los siguientes dieciséis años.[10]
El mayor erudito en la geografía de su tiempo era Paolo Toscanelli, director de la biblioteca del convento de San Marco en donde Américo había estudiado, y había sido coleccionista y manufactor prolífico de mapas.[11] Aunque no hay evidencia concreta, es casi seguro que estuvieron en contacto,[12] y que fue Toscanelli el que plantó en la mente del joven la idea de navegar hacia el occidente en busca de nuevas tierras.[12]
El padre de Américo murió en abril de 1483, época en que Florencia empezaba a convulsionarse por la elocuente denuncia moral del fraile Girolamo Savonarola. De acuerdo a su testamento, el muchacho se convirtió entonces en el principal responsable de las finanzas familiares.

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