CONGELAMIENTO

Unas manos congeladas.


CONGELAMIENTO
El congelamiento es la condición médica donde la piel y otros tejidos son dañados a causa del frío extremo. A temperaturas iguales o inferiores a 0º C (32 °F) los vasos sanguíneos comienzan a estrecharse. Esto ayuda a preservar la temperatura corporal. En caso de frío extremo o cuando el cuerpo es expuesto al frío por periodos prolongados, esta estrategia protectora puede reducir el flujo sanguíneo en algunas áreas del cuerpo a niveles peligrosamente bajos. Las áreas donde esto ocurre se congelarán. La combinación de temperaturas frías y bajo flujo sanguíneo pueden causar lesiones graves en los tejidos que sufren congelación.
Las congelaciones ocurren más fácilmente en montañas o grandes altitudes con nieve. En caso de que el congelamiento no se trate inmediatamente, los daños pueden llegar a ser permanentes. Puesto que el oxígeno no llega a ciertas zonas, se producen daños en los nervios. Las zonas congeladas se decoloran, primero se vuelven de color púrpura, y luego de color negro. A continuación, el daño nervioso se torna tan grande que las áreas afectadas por el congelamiento se adormecen. También pueden surgir ampollas. Si se pierde la sensibilidad en la zona dañada, es vital revisar la piel por si hubiera cortes y grietas en la piel. La piel abierta por cortes puede infectarse, lo cual puede causar gangrena, y entonces podría ser necesaria la amputación del miembro afectado.

Generalidades


Los problemas que causa el frío, como la hipotermia y el congelamiento, se producen por lo general en zonas montañosas, donde hay bajas temperaturas combinadas con viento. Pero cada vez con mayor frecuencia se presentan casos de congelamiento e hipotermia en zonas urbanas, sobre todo en personas con bajos recursos, carentes de vivienda y condiciones de vida dignas.
Las zonas del organismo más afectadas por este problema son las denominadas distales, es decir, las que se encuentran más alejadas del tronco y del centro y grandes vías del sistema circulatorio, como la nariz, orejas, dedos de manos y pies.
El enfriamiento se produce por exposición prolongada a baja temperatura ambiental o por contacto directo con un objeto frío, principalmente agua, nieve, o prendas mojadas y congeladas.
Los niños y los ancianos son los que están en un mayor riesgo. Los bebés pierden calor más rápido que las personas adultas y jóvenes. Los viejos pierden la capacidad de sentir cambios bruscos de temperatura.

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