ALGO SOBRE LA FE.









RESTAURACION

El tiempo de restauración

Nehemías 9 y 10

Hace algún par de años el refrigerador de nuestra casa se descompuso. Tenía como algo así como un año de haberse comprado. Así que necesitaba ser reparado. Todavía era válida la garantía, así que nos dimos a la tarea de buscar ese papelito. Y después de que pedimos la reparación, el refrigerador quedó como nuevo. Funcionaba perfectamente. Le pusieron todas las piezas nuevecitas. Quedó como cuando se había comprado por primera vez. Recuerdo que antes de que el refrigerador fuera reparado, yo intenté hacerlo pero no pude lograrlo. Entonces yo pensé que de igual forma hay cosas que sólo Dios puede resolver en nuestra vida. Esta ocasión quiero hablar de la restauración. La restauración es una obra especial que Dios lleva a cabo en nuestra vida. Esta es una palabra que aparece tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y conlleva la idea de llevar cosas o personas hacia un estado original o normal. Es decir cuando algo no funciona, entonces Dios obra para volver a dejarlo como antes, como en el principio. La restauración espiritual es algo que casi no se menciona. Pero la restauración significa que una vez que algo falla, entonces Dios obra para levantarlo de nuevo. Quiero que veamos nuevamente el libro de Nehemías. Este es un libro que nos habla precisamente de la restauración del pueblo de Dios. El Señor los entregó en mano de los caldeos porque su pueblo se había olvidado del Señor y de su ley. Al llegar a la tierra prometida comenzaron a disfrutar tanto de todo cuanto aquella tierra les proveía y se olvidaron de que era Dios quien les proveía de todo. Durante setenta años vivieron la opresión de Babilonia. Pero al terminar este tiempo Dios los trae nuevamente a Jerusalén para reedificar el templo y los muros de Jerusalén, pero sobre todo para restaurar la vida espiritual de su pueblo. Hay varias palabras que encontramos y que encierran la idea de la restauración como reedificar, reconstruir, restituir. En un sentido espiritual nos habla de una misma obra de Dios. Nehemías fue el hombre que Dios usó para restaurar los muros de Jerusalén. Las escrituras nos dicen que esta tarea se terminó en 52 días y para este tiempo los muros ya habías sido reedificados. Pero Dios tenía el propósito de una reedificación espiritual. Así que puso en el corazón de Nehemías el deseo de llevar a cabo acciones para esta obra espiritual. Yo quiero que veamos tres elementos importantes que dieron lugar a la restauración en el pueblo de Israel y que siguen siendo válidos en el día de hoy: I. Una fuerte convicción de la Palabra de Dios En el v. 1 del cap. 8 nos dice la escritura que se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza…y dijeron a Esdras que trajese el libro de la ley la cual Jehová había dado a Israel. Este es el primer asunto que quiero exponer. La Palabra de Dios en insustituible para la vida cristiana de la iglesia. Cuando Dios creó al pueblo de Israel, los eligió de tal forma que vivieran apegados a su palabra, un pueblo que se mantenía seguro en Dios porque obedecían la voz de Dios. Fue por medio de esta revelación especial de Dios a través de de Abraham, de Isaac, de Jacob, de Moisés, que Dios fue uniendo cada cosa para formar a su pueblo y sustentarlo. Fue por ello que el Señor les dio su Ley, porque deseaba asegurarles una permanencia en él. Si no tenían instrucciones precisas que reflejaran su voluntad estaba el peligro de perderse, porque su Palabra les daba visión y sin esta el pueblo sería extraviado. Apartarse de su ley indicaba apartarse del Señor. Su Palabra no podía separarse de él. Dios tuvo siempre el propósito que a través de ella el corazón de su pueblo estuviera dispuesto para cumplir sus mandamientos. Fue durante siempre el medio para mantener el compañerismo entre pueblo y Dios. Y ahora que el pueblo se encontraba nuevamente en su tierra se dieron cuenta de que necesitaban recordar la Palabra de Dios, quiénes eran y porque razón estaban ahí; y nos dice que dijeron a Esdras que trajese el libro de la Ley. Esto es algo sorprendente. El pueblo pedía: Esdras, enséñanos, queremos oír la Palabra de Dios. Queremos recordar que Dios tiene algo que decirnos. Necesitamos oír a Dios. Hermanos esto es algo que la iglesia necesita en la actualidad. Esta es una verdad que ha perdurado a través de los tiempos y que no ha cambiado. Si el pueblo no desea la Palabra de Dios, entonces el pueblo se extravía. El pueblo de Dios gozaba de las bendiciones que Dios tenía para ellos. Pero no escucharon la Palabra del Señor, entonces vinieron tragedias en su vida. Y lo mismo sucede con nosotros si no valoramos y amamos la Palabra del Señor. Por eso Jesús nos dijo claramente: escudriñen en las escrituras porque en ellas tenéis la ida eterna, y ellas dan testimonio de mi. Y Pedro nos dice: desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. También nosotros ya tenemos la bendición del Señor. Hemos sido salvos por su gracia. Pero es necesario que acudamos al Señor y escucharle para dirigir nuestra vida correctamente a través de su Palabra.

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